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Trabajar con calor en verano: consejos para prevenir riesgos

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El verano también llega al lugar de trabajo

Más horas de luz, días largos y temperaturas que invitan a buscar una sombra. El verano tiene su lado agradable, pero cuando la jornada transcurre al aire libre, dentro de una nave calurosa o realizando un esfuerzo físico, el calor deja de ser una simple molestia.

El cuerpo necesita mantener una temperatura estable. Si produce o recibe más calor del que puede liberar, aparece el estrés térmico. Al principio puede manifestarse como cansancio, sed, dolor de cabeza o calambres. Si la exposición continúa, puede terminar en un golpe de calor, una emergencia que exige actuar con rapidez.

La buena noticia es que muchas situaciones de riesgo se pueden evitar. No existe una única solución, pero sí una combinación bastante sencilla: planificar mejor, beber agua, descansar, elegir una indumentaria adecuada y utilizar protección específica cuando el puesto lo requiera.

El calor no depende solo del termómetro

Dos jornadas con la misma temperatura pueden sentirse de manera muy diferente. La humedad dificulta que el sudor se evapore, el sol directo aumenta la carga térmica y la falta de viento reduce la capacidad del cuerpo para refrescarse.

También influyen el esfuerzo realizado, el tiempo de exposición y la ropa o los equipos de protección utilizados. Una persona que mueve cargas bajo el sol soporta una exigencia muy distinta a quien realiza una tarea ligera a la sombra.

Por eso, para valorar el riesgo no basta con mirar la cifra de la aplicación del tiempo. Hay que observar el conjunto: temperatura, humedad, radiación solar, ventilación, actividad y duración del trabajo.

Antes de empezar: organizar bien la jornada

Una parte importante de la prevención ocurre antes de que empiece el calor fuerte. Consultar los avisos meteorológicos permite reorganizar tareas y evitar que los trabajos más exigentes coincidan con las horas centrales del día.

Cuando sea posible, conviene adelantar el inicio de la jornada, alternar las tareas de mayor esfuerzo y establecer pausas en zonas de sombra o climatizadas. Las rotaciones también ayudan a que una misma persona no acumule toda la exposición.

Los trabajadores que regresan después de unos días de ausencia o que no están acostumbrados al calor necesitan una adaptación progresiva. El cuerpo tarda un tiempo en aclimatarse y los primeros días requieren especial atención.

Agua cerca y pausas antes de necesitarlas

Esperar a tener mucha sed no es un buen plan. Durante una jornada calurosa debe haber agua fresca disponible y se debe beber con regularidad, en pequeñas cantidades.

Las pausas tampoco deberían depender únicamente de que alguien se encuentre mal. Descansar en un lugar fresco permite que el organismo libere parte del calor acumulado antes de que aparezcan síntomas.

En trabajos especialmente duros o prolongados, la planificación de la hidratación y los descansos debe formar parte del procedimiento de trabajo. No es perder tiempo: es evitar que el calor termine deteniendo la jornada de la peor manera.

Vestirse para el verano, también en el trabajo

La ropa laboral de verano debe facilitar la ventilación y la evaporación del sudor sin dejar de proteger frente a los riesgos del puesto.

Los tejidos ligeros y transpirables suelen resultar más cómodos. Los colores claros absorben menos radiación solar que los tonos oscuros, aunque la elección final también debe tener en cuenta la visibilidad, la suciedad y las exigencias de protección.

La ropa puede ser algo más holgada para favorecer la circulación del aire, pero nunca tanto como para crear riesgo de enganche con máquinas o herramientas. Y si el puesto exige prendas de protección certificadas, la comodidad térmica debe buscarse dentro de opciones compatibles con esa protección.

Cabeza, ojos y nuca: las zonas que reciben el sol de lleno

En los trabajos exteriores es fácil acordarse de la cabeza y olvidarse de la nuca. Sin embargo, ambas zonas reciben radiación directa durante buena parte de la jornada.

Existen gorras, cubrenucas y accesorios con protección solar concebidos para ampliar la cobertura. También hay gafas de protección con filtros adecuados frente a la radiación ultravioleta y los reflejos.

Si el trabajo obliga a llevar casco, una gorra convencional no puede sustituirlo. En ese caso deben elegirse accesorios compatibles con el casco y autorizados por el fabricante, sin perforarlo ni modificarlo.

Hay más formas de ayudar al cuerpo a mantenerse fresco

Cuando la exposición es elevada, la ropa de verano y las pausas pueden complementarse con soluciones de refrigeración personal. Existen prendas que se activan con agua, sistemas con elementos refrigerantes, accesorios para proteger cabeza y cuello y dispositivos portátiles capaces de emitir avisos ante situaciones de riesgo térmico.

Cada sistema responde mejor en unas condiciones. La refrigeración basada en la evaporación suele funcionar mejor cuando hay circulación de aire y la humedad no es demasiado alta. Las soluciones que almacenan frío pueden ser más adecuadas en ambientes húmedos o bajo prendas poco transpirables, aunque necesitan una preparación y una rotación correctas.

Los dispositivos de aviso pueden añadir una señal preventiva, pero no diagnostican por sí solos un golpe de calor. Todas estas soluciones son apoyos: deben seleccionarse según el puesto e integrarse en el plan preventivo de la empresa.

Señales de que el calor está ganando la partida

El cuerpo suele avisar. Dolor de cabeza, mareos, debilidad, calambres, náuseas o sudoración muy abundante indican que es momento de parar, ir a un lugar fresco, beber agua y comunicar la situación.

La confusión, la descoordinación, un comportamiento extraño, las convulsiones, la pérdida de conciencia o una temperatura corporal muy elevada pueden indicar un golpe de calor.

La piel puede estar seca o seguir presentando sudoración. No hay que esperar a que la persona deje de sudar para pedir ayuda.

Ante la sospecha de un golpe de calor:

  1. Llama inmediatamente al 112.
  2. Lleva a la persona a una zona fresca o a la sombra.
  3. Retira las prendas innecesarias e inicia el enfriamiento con agua fresca, paños húmedos o ventilación.
  4. No la dejes sola.
  5. No le des líquidos si está inconsciente o no puede tragar con seguridad.

¿Qué dice la normativa cuando llegan las temperaturas extremas?

El Real Decreto-ley 4/2023 reforzó la protección en trabajos al aire libre y en lugares que no pueden permanecer cerrados debido a la actividad desarrollada.

La evaluación de riesgos debe tener en cuenta los fenómenos meteorológicos adversos y las características de la tarea y de las personas trabajadoras. Cuando exista un aviso naranja o rojo de la Agencia Estatal de Meteorología —o del servicio autonómico correspondiente— y las medidas aplicadas no garanticen la protección, es obligatorio adaptar las condiciones de trabajo. Esa adaptación puede incluir reducir o modificar las horas previstas de la jornada.

No se trata únicamente de reaccionar cuando el termómetro se dispara. Se trata de tener decidido de antemano qué tareas se cambian, cuándo se realizan las pausas, dónde puede recuperarse el personal y cómo se actuará ante una emergencia.

Un verano más seguro se prepara entre todos

Trabajar con calor exige sentido común, pero también organización. La empresa debe evaluar el riesgo y facilitar medios adecuados. Los responsables de equipo deben vigilar las condiciones y aplicar el protocolo. Y los trabajadores deben conocer las señales de alerta, comunicar cualquier malestar y cuidar también de sus compañeros.

La prevención puede empezar con gestos sencillos: revisar la previsión, llenar una botella de agua, mover una tarea a primera hora o preparar una zona de descanso. Cuando el riesgo lo aconseje, también existen prendas, accesorios y sistemas de refrigeración o aviso que ayudan a reforzar la protección.

En Costa Oeste podemos ayudarte a elegir ropa laboral y soluciones para el calor adaptadas a la actividad de tu empresa. Porque el verano está para disfrutarlo; y durante la jornada, para trabajar fresco y seguro.

¿Hablamos? Llámanos al 986 22 22 44 o escribe a info@costaoesteindustrial.com.

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Fuentes de referencia

Contenido informativo. Las medidas frente al calor y la selección de ropa laboral o equipos de protección deben basarse en la evaluación de riesgos de cada puesto y en las indicaciones del servicio de prevención.

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